martes, setiembre 14, 2010

EL CONDE LUCANOR

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Autor: Infante don Juan Manuel, escritor, guerrero y cortesano; 1282-1348.

Otras obras: Libro de la caza, Libro de los ingenios, Tratado de las armas (didácticas); Libro de la caballería, Libro del caballero y el escudero, Libro de los estados (expositivas); etcétera.

Género y corriente: Narrativa didáctica con influencia del apólogo oriental.

Estructura: Su título completo es Libro de los ejemplos del conde Lucanor y de Patronio, fue concluido en 1335 y la primera edición impresa se realizó en Sevilla en 1575. En general, la obra aparece como una colección de pequeñas narraciones pedagógicas llamadas ejemplos. Cada uno de ellos es un todo completo y cerrado que puede tratarse en forma separada. La unidad del libro descansa en la presencia constante de los personajes centrales, el conde Lucanor y su consejero Patronio, y en el diálogo que en cada ejemplo se entabla entre ellos.
El original de la obra completa consta de un prólogo, cinco partes bien diferenciadas y el epílogo. La primera parte o Libro de los ejemplos es narrativa e incluye 50 capítulos (en algunas ediciones aparecen 51), cada uno con un apólogo. La segunda, contiene cien sentencias; la tercera y cuarta partes constan de 50 y 30 proverbios, respectivamente, y la quinta es un largo tratado religioso doctrinal discursivo. La segunda, tercera y cuarta son de carácter sentencioso. El libro que actualmente se conoce como El conde Lucanor es sólo la primera parte; las demás, de mucho menos valor literario, han sido suprimidas en esta obra por razones obvias.

Sinopsis: El conde Lucanor, enfrentado a diversos problemas en -distintas oportunidades, se los plantea a Patrono, su maestro y consejero, quien recurre a breves relatos a modo de ejemplos para que el consejo o moraleja final resulte más claro y aparezca ilustrado en forma entretenida y placentera.
Todos los ejemplos se centran en enseñanzas de orden moral y práctico referentes a casos de la vida cotidiana, por lo que la obra es una especie de ars vivendi (arte de vivir). En este sentido, es posible reconocer en ellos ciertos temas comunes: 1. Normas de conducta relativas a los bienes o posesiones (ejemplos II, V, VI, VII, VIII, IX, XIII, XIX, XX, XXII, XXIX, XXX, XXXI, XXXII, XXXIV, XXXVIII, XLV, XLVII). 2. Normas de conducta que atañen a la honra (ejemplos I, IV, XII, XIII, XV, XVI, XVIII, XIX, XXXI, XXXVI, XXXVII, XLI). 3. Normas que benefician el alma (ejemplos 111, X, XI, XIV, XXVIII, XXXVIII, XL, XLIII, XLIV, XLV, XLIX, L). 4. Normas para el matrimonio y condición de los esposos (ejemplos XXV, XXVI, XXVII, XXXV). 5. Normas para la educación de los jóvenes (ejemplo M). 6. Normas para conocer a los hombres (ejemplos XXIV, XLVIII). Son reglas que permiten realizar o alcanzar el ideal cristiano de hombre, preocupación fundamental del infante don Juan Manuel. En la búsqueda de ese perfeccionamiento y su logro, radica la finalidad de la obra.
Todos los ejemplos poseen una estructura similar y pueden basarse en hechos reales, verosímiles y fantásticos, de los cuales muchos se han hecho populares. He aquí algunos de los más conocidos:
"De lo que aconteció a un raposo con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico", ejemplo V, asunto que sirvió a fabulistas
posteriores; "De lo que aconteció a una mujer a quien llamaban doña Truhana", ejemplo VII, de marcada influencia oriental, ha dado origen a la famosa fábula La lechera y el cántaro roto; "De lo que aconteció a un hombre bueno con su hijo", ejemplo II, luego transformado en la fábula El molinero, su hijo y el borrico; "De lo que aconteció con los burladores que hicieron el paño maravilloso", ejemplo XXXII; "De lo que aconteció a un ciego que guiaba a otro ", ejemplo XXXIV; "De lo que aconteció a un hombre que por pobreza y a falta de otra cosa comía altramuces", ejemplo X, en el cual se inspiró Calderón de la Barca, y "De lo que aconteció a un mancebo que casó con una mujer muy fuerte y muy brava", ejemplo XXXV, inspiró a Shakespeare La fierecilla domada, y La doma de la bravía a Lope de Vega.
A pesar de que don Juan Manuel no haya sido original en la elección de sus temas, sí lo es en cuanto a su tratamiento, procedimiento de composición, interpretación personal de las anécdotas que emplea y estilo.
Entre las excelencias de su prosa, "preocupación constante del infante", se destacan su sobriedad, concisión y claridad, lo que da por resultado un estilo transparente e incisivo que capta lo esencial y se convierte así en fragmento de la vida misma.

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